jueves, 17 de abril de 2014

(8) LA PALABRA LIBERTADA. QUINCE REFLEXIONES PERSONALES (Y TRANSFERIBLES) SOBRE UN QUINCENIO POÉTICO. / Julio Vél




11. 1985: El paro aumenta

La libertad es siempre saludable, pero no siempre la democracia es libre. Mientras el paro aumenta, aumenta el precio de los libros. En España se publica un altísimo número de libros que crece en proporción directa al precio de los mismos. La minoría de siempre compra ahora más porque su poder adquisitivo ha aumentado, y la mayoría de siempre compra ahora menos, porque su poder adquisitivo ha disminuido. Las librerías cada vez se parecen más a supermercados y los supermercados cada vez más parecen librerías. Los libros parecen objetos lejanos que se encuentran en las nubes. Como dice Eduardo Galeano, deberían venderse en joyerías.




12. 1986: La poesía del pavo real

“Yo es otro”, dice Rimbaud, empujando un poco las puertas de la modernidad cosmopolita (que dicho sea de paso, no es la única). “Yo es un subproducto cultural blanco”, denuncia desde la transculturación René Depestre. “Yo es un pavo real” puede interpretarse tras la lectura de no pocos texto poéticos del último quindenio. Tres fenómenos de naturaleza bien distinta. La alienación asumida desde la tragedia, denunciada desde la rabia y encantada desde el vodevil.

La defensa de la palabra maquillada y sin venas, insustancial como un vuelo sin alas, revolotea sobre parte de la última poesía española. Si antes se olvidaron matices fundamentales, ahora se pinta sin colores. La nada es el todo y el todo es un porquero disfrazado de princesa. Sin la materialidad del lienzo y los colores el cuadro es imposible. Poesía que mira hacia el modernismo y selecciona sus epígonos, que escarba en los clásicos y extrae el exotismo sexual y la decoración artificiosa, en la que hasta el eructo es “suspirillo de efebo tras las gasas del gimnasio”.


Julio Vélez
(AA.VV. / “DEL FRANQUISMO A LA POSMODERNIDAD”)


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